Ingredientes:
1 pollo troceado
2 cebollas
4 dientes de ajos
50 ml de aceite oliva
2 puerros
1/2 jengibre
piña (5 rodajas)
Sal y pimienta negra molida
Tomillo y nuez moscada
1 vaso de vino blanco
2 vasos de caldo
2 cucharadas de vinagre
Preparación:
Salpimentar el pollo añadiendo las especies. Reservamos.
Pelamos los ajos y picamos muy finamente.
Añadimos aceite a una cazuela y calentamos el aceite de oliva y añadimos el ajo y el pollo. Marcamos los trozos de pollo hasta que queden bien dorados, soltarán parte de la grasa que tiene la piel y que le dará al guiso un sabor muy bueno.
Retiramos el pollo en un plato y reservamos. Pelamos y picamos las cebollas y el puerro. Los sofreímos en el mismo aceite donde hemos dorado el pollo durante unos 10 minutos a fuego lento.
Añadimos los trozos de pollo y removemos con el puerro y cebolla picada, mezclando bien los sabores de los ingredientes.
Subimos a temperatura alta y introducimos el vaso de vino blanco y las 2 cucharadas de vinagre y rectificamos sal y pimienta si es necesario, y añadimos al jengibre al gusto.
Dejamos que reduzca un poco removiendo para que se junten bien los sabores, aproximadamente unos 10 minutos, los 5 primeros a fuego alto y los últimos 5 a fuego medio.
Removemos todo bien con una cuchara mezclando sabores.
Añadimos las rodajas de piña cortadas en 6/8 pedacitos para que no resulte incómoda a la hora de comer.
Removemos para que se mezcle todo y cubrimos con los vasos de caldo. Cocinamos a fuego lento hasta que reduzca el líquido y el pollo esté en su punto (aproximadamente unos 30-35 minutos). Es importante que remueva de vez en cuando para que no se pegue al fondo de la cazuela
Rosa María García Fort
1 pollo troceado
2 cebollas
4 dientes de ajos
50 ml de aceite oliva
2 puerros
1/2 jengibre
piña (5 rodajas)
Sal y pimienta negra molida
Tomillo y nuez moscada
1 vaso de vino blanco
2 vasos de caldo
2 cucharadas de vinagre
Preparación:
Salpimentar el pollo añadiendo las especies. Reservamos.
Pelamos los ajos y picamos muy finamente.
Añadimos aceite a una cazuela y calentamos el aceite de oliva y añadimos el ajo y el pollo. Marcamos los trozos de pollo hasta que queden bien dorados, soltarán parte de la grasa que tiene la piel y que le dará al guiso un sabor muy bueno.
Retiramos el pollo en un plato y reservamos. Pelamos y picamos las cebollas y el puerro. Los sofreímos en el mismo aceite donde hemos dorado el pollo durante unos 10 minutos a fuego lento.
Añadimos los trozos de pollo y removemos con el puerro y cebolla picada, mezclando bien los sabores de los ingredientes.
Subimos a temperatura alta y introducimos el vaso de vino blanco y las 2 cucharadas de vinagre y rectificamos sal y pimienta si es necesario, y añadimos al jengibre al gusto.Dejamos que reduzca un poco removiendo para que se junten bien los sabores, aproximadamente unos 10 minutos, los 5 primeros a fuego alto y los últimos 5 a fuego medio.
Removemos todo bien con una cuchara mezclando sabores.
Añadimos las rodajas de piña cortadas en 6/8 pedacitos para que no resulte incómoda a la hora de comer.
Removemos para que se mezcle todo y cubrimos con los vasos de caldo. Cocinamos a fuego lento hasta que reduzca el líquido y el pollo esté en su punto (aproximadamente unos 30-35 minutos). Es importante que remueva de vez en cuando para que no se pegue al fondo de la cazuela
Rosa María García Fort
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