Empezad por lavar y secar los tomates.
A continuación cortadlos en rodajas de un centímetro de grosor, pero aseguraos de utilizar un cuchillo bien afilado: de lo contrario el cuchillo no podrá cortar bien la piel, la arrastraréis y acabaréis con la pulpa desparramada por encima de la tabla de cortar.
Cuando tengáis las rodajas, salpimentadlas ligeramente y preparad los ingredientes para el rebozado: un plato con los dos huevos batidos, otro con la harina integral y otro con el pan rallado. Luego rebozad los tomates siguiendo la norma harina-huevo-pan rallado
Para freírlos, poned en la cubeta el aceite, programad el menú tapa abierta y cuando el aceite esté caliente echad las rodajas de tomate.
Con dos minutos por lado bastará.
Rosa María García Fort
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